Un retiro trabado en Caja Huancayo, ¿un caso de abuso?

Un cliente de casi 82 años denuncia no poder acceder a su depósito a plazo porque el trámite es presencial. La entidad afirma que es una medida de seguridad y que no hay procesos digitales para ello.

Un cliente de casi 82 años denuncia no poder acceder a su depósito a plazo porque el trámite es presencial. La entidad afirma que es una medida de seguridad y que no hay procesos digitales para ello. (Foto: GEC)

Javier Pérez Rodríguez y su esposa se sienten desprotegidos. Son adultos mayores y forman parte de la población altamente vulnerable ante los casos de COVID-19. En marzo, la pandemia los obligó a tomar precauciones, como trasladarse a Chilca para reducir los riesgos de contagio. Semanas después, en plena crisis decidieron que cubrirían sus gastos con un depósito a plazo que tienen en Caja Huancayo, pero no pensaron que el simple intento de querer acceder a su dinero y transferirlo a otra cuenta se toparía con marcados procesos burocráticos.

Los intentos de Pérez Rodríguez para comunicarse con la Caja Huancayo para acceder a su dinero y el de su esposa comenzaron a inicios de julio de este año, pues el 23 del mismo mes llegaría el vencimiento del contrato del depósito. Ante las dificultades para contactar a un agente de la caja por teléfono, él optó por enviar el 7 de julio un mensaje al correo de consultas de la entidad financiera.

En el correo electrónico escribió: “Por recomendación médica, desde el mes de marzo, mi esposa y yo estamos viviendo en Chilca (…). Dadas las circunstancias no vamos a poder regresar a Lima pronto; y, en consecuencia, necesitamos que ustedes nos indiquen lo que debemos hacer para, en su momento, cancelar nuestro depósito y conseguir que ustedes depositen el capital más los intereses del último año en una cuenta que -también a nombre de los dos- tenemos en el Scotiabank”.

Las recomendaciones que acata Pérez, un excatedrático de la Universidad del Pacífico, se deben a que, además de estar cerca de cumplir 82 años en octubre, ha seguido un tratamiento oncológico y ha tenido dos neumonías en los últimos tres años.

Un día después de enviado el correo, Pérez obtuvo una respuesta de la Unidad de Conducta de Mercado. Esta le informó que, una vez cumplido el contrato del depósito a plazo fijo, se realizaría la renovación automática del mismo. Y sobre la cancelación, le afirmaron que esta debía efectuarse de manera presencial por motivos de seguridad. Se sentía en una encrucijada.

Por ello, el mismo 8 de julio, indignado, insistió y pidió por escrito que se le brindara una solución al no poder trasladarse hasta una oficina debido al grave riesgo que ello representaría para su salud. Además, aseguró que necesitaba realizar la transferencia del monto de su depósito a más tardar el 23 de julio.

Para su sorpresa, la única solución que recibió de la Unidad de Conducta de Mercado, el 10 de ese mismo mes, fue que accederían a darle una atención preferencial en una oficina apartada y en un horario de menor afluencia. Y nuevamente, le reiteraron que podía realizar la renovación automática del contrato.

“Los médicos nos dicen que estamos en una situación de vulnerabilidad alta. Todo el mundo sabe que un tratamiento oncológico baja las defensas (…). No se puede abusar de la gente así. ¿Cuánta gente hay así en estas circunstancias? ¿Cuánta gente está como yo, necesitando el dinero para las operaciones que nos está demandando esta situación?”, comenta Pérez.

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