Cercado de Lima: asesinan a humilde vendedora de ceviche por presunto ajuste de cuenta

Hace 4 años víctima sufrió otro atentado en el que fue herida, también un niño, y murieron dos personas.

Cercado de Lima. Una pareja tenía menos de un mes desde que inició un negocio poscuarentena, pero despiadados sujetos acabaron con la vida de la mujer.

Laura Pilar Panta Chulles (44) y Guillermo Gonzalo Díaz Ortiz (31) emprendieron el sueño el pasado 25 de julio con un negocio propio, una barra cevichera llamada el Achorado de Gonzalo, cuyo carrito se instaló en la cuadra 2 de la avenida Nicolás Dueñas, en el Cercado de Lima.

En la noche del sábado, antes de que se inicie el toque de queda, Laura Panta se encontraba sola atendiendo a los últimos clientes para cerrar luego su negocio, cuando fue atacada por un sujeto que le disparó a quemarropa.

La mujer, aún con vida, fue trasladada al hospital Arzobispo Loayza, en donde falleció.

Fingió ser cliente

Según algunos testigos, uno de los sujetos de contextura delgada se encontraba en el lugar haciéndose pasar como cliente.

En eso, apareció un segundo sujeto de polera roja, que sería venezolano, quien sacó el arma y disparó hasta en cinco oportunidades. Dos balas impactaron en el pecho de Panta Chulles, dejándola mal herida.

“A uno de ellos le quedaba la polera muy suelta, era delgado. Solo escuché los disparos y cuando volteo estaba la señora en el suelo y los sujetos salieron corriendo con rumbo desconocido”, refirió un testigo.

Dejaba el pescado

Gonzalo Díaz, en el momento del ataque, se encontraba en su vivienda, ya que había ido a llevar el pescado, dejando a su pareja atendiendo a los últimos clientes.

Minutos después se enteró de la terrible noticia y apoyado por sus familiares pidió un taxi para llevar a la mujer hasta el hospital, en donde perdió la vida.

Presunto ajuste

Hasta el lugar del asesinato llegaron los peritos de criminalística, quienes encontraron cinco casquillos de bala.

Asimismo, recogieron diversas evidencias para poder dar con el paradero de los hampones.

La Blancona, como era conocida Laura, alquilaba una habitación cerca de donde trabajaba, apoyando a Díaz Ortiz, quien era su conviviente.

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